¿Cómo se elegían los nombres de los romanos?

Considerando la onomástica latina y el modo en que se formaban los nombres, era ciertamente muy distinta a la nuestra. Primero iba el praenomen el actual nombre propio, el nomen que indicaba la gens, el nombre del clan del que se procedía y un cognomen que especificaba la familia dentro de la gens. Los praenomen no eran muchos y se abreviaban con letras o iniciales: por ejemplo L para Lucius o Sex para Sextus. Los más habituales en hombres eran Cneo, Lucio, Cayo y Marco; y en mujeres Cornelia y Livia. Los nomen eran muy diversos: Cornelius, Tullius, Domitius, Claudius… Los cognomen eran a veces descriptivos, como en el caso de Nerón, cuya familia paterna era Ahenobarbus, que significa “con la barba de bronce” pelirroja. Se podían cambiar a lo largo de la vida y añadir sin límite. Aparte estaban los agnomen, que tenían carácter honorífico y se le aplicaban por ejemplo a un militar victorioso, como Publio Cornelio Escipión el Africano.

Acerca de Abel Hernández

Consultor en Informática, Director de ¿K'atsiyatá? La Revista Cultural de Papantla, Miembro del Club Rotario de Papantla, Secretario de la Cruz Roja Delegación Papantla, Miembro del Grupo Cultural Papán Real, Coordinador Municipal de Papantla de la Unión de Escritores Veracruzanos, Miembro del Comité Pueblos Mágicos de Papantla. Miembro del Consejo Supremo Totonaco A.C.
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