¿Por qué decimos “¡ay!” cuando algo nos duele?

¡Ouch! ¡Aj! ¡Eina! Es lo que exclamarían respectivamente un inglés, un sueco y un sudafricano si experimentasen una intensa emoción o una sensación dolorosa de forma súbita. Se corresponden, en todo caso, con el castellano “¡ay!”. Y es que, aunque la lengua varíe, el mecanismo es en esencia el mismo: de forma prácticamente involuntaria se emite un sonido fuerte con la boca abierta. Es, de hecho, la forma más rápida de hacerlo.

Esto ha llevado a algunos expertos en etimología a sospechar que, en su origen, esta expresión debió de usarse como si se tratara de un mecanismo de alerta para advertir a otros congéneres de la presencia de un peligro.

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Acerca de Abel Hernández

Consultor en Informática, Director de ¿K'atsiyatá? La Revista Cultural de Papantla, Miembro del Club Rotario de Papantla, Secretario de la Cruz Roja Delegación Papantla, Miembro del Grupo Cultural Papán Real, Coordinador Municipal de Papantla de la Unión de Escritores Veracruzanos, Miembro del Comité Pueblos Mágicos de Papantla. Miembro del Consejo Supremo Totonaco A.C.
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